16 mar 2015


En el meridiano cero en la zona central cerca del límite y lejos del final, entre dos valles con el cielo despejado, sobre un campo con el horizonte estrellado… Hay una fábrica pequeña pero inmensa de un viejo sabio que sobrevive porque piensa. Conocedor de múltiples maniobras, el viejo en la mezcla de lo mejor de las sobras. El mundo exploto y quedó desierto y el viejo heredo lo mejor de todo lo que había muerto. Tiene visión telescópica, piel de tortuga lengua de camaleón y olfato de oruga. El viejo es el cirujano del tiempo, tiempo, tiempo. A sangre fría opera todos los momentos. Todos los minutos que se pierden por ahí, los puede recuperar con un bisturí. Estira los segundos para que se hagan más largos. También hace trasplantes de momentos amargos y si continúa la amargura en nada lo consuelas. Se aplica un poco de anestesia pa´que no le duela…

Se hacen eternas cuando las quieren y siempre viven y nunca mueren. Cuando se duermen son indefensas y se despiertan cuando las piensas. Y las atacan y las defienden las más valiosas nunca se venden. Alcanzan todo lo que desean
 Así de grande son las ideas.

Si quiere darle vida a un ciclo nuevo cada cierto tiempo pone huevos. No come mucho porque es de sangre fría y se alimenta de moscas que viven un solo día. Y si no hay comida no lo culpo, si se alimenta de su propio cuerpo como los pulpos no moriría aunque su cuerpo entero se comiera es como la salamandra rápido se regenera. Pueden pasar los años. Pero a este ermitaño el tiempo no le hace daño es inmortal como los santos sus vertebras son de árbol, por eso dura tanto el viejo sabio nunca se olvida de nada porque tiene su memoria congelada, sus recuerdos están enteros, los preserva con hielo seco ochenta grados bajo cero. La repetición de una acción es la técnica más efectiva para la prolongación por eso se repite aunque se esté aburriendo ya lleva nueve mil quinientos años viviendo y es que ya no pasa por problemas mayores. De tanto repetirse aprendió de sus errores pa´l viejo es un abismo, vivir no es tan bonito cuando se vive todos los días lo mismo. Le gustaría ser distinto pero repetirse y controlar el tiempo ya lo hace por instinto. Se trató de suicidar de diferentes maneras pero el viejo con oxígeno respira como quiera porque las grandes ideas descubiertas siempre renuevan sus células muertas.

8 mar 2015


No quiero un día al año con flores y saludos, como si estuviese enferma de femeneidad. No quiero un 'sos vida', como si no parir fuera no serlo. No quiero que me reconozcan por mi 'sensibilidad de mujer' como si ser fuerte fuera solo cosa de hombres. No quiero notas en los diarios sobre mujeres que 'pudieron ocupar un lugar', como si los lugares estuvieran reservados exclusivamente a varones. No quiero ser fuente de dulzura, como si un hombre dulce inevitablemente fuera "maricón". No quiero que mi rutina diaria esté determinada por lo que algunas personas que miran sus cuentas bancarias crecer -gracias a la última publicidad de Cif multiuso- me hacen creer que me facilitaron la vida porque ahora no tengo que apretar tanto la esponja cuando limpio. No quiero que la televisión me diga que yo tengo que estar flaca para que un hombre me quiera, pero que ellos pueden ser un Homero Simpson amado por una Marge. No quiero que las revistas para mi género solo me cuenten como hacer para interesar al otro sexo y me traten como un objeto de solo consumo. No quiero días especiales que lo único que hacen es remarcar esta desigualdad en lugar de superarla. No quiero más hombres y mujeres que se quejan de quienes luchan por sus derechos; ¡Eso lo deberíamos hacer todos!Quiero que mi trabajo sea reconocido por lo hecho y no por quién lo hizo. Quiero que si limpio mi casa sea porque hay suciedad no porque mi sexo me lo determina. Quiero que dejemos de lado la sumisión femenina por el poder de todos; mujeres, hombres y quienes se animan a vivir su cuerpo como lo sienten y no como se lo imponen.

5 mar 2015

La Mirada Invisible


 
María Teresa -alias Marita- es preceptora de 3º año 10º división. Su vida, aparentemente insulsa, la lleva de casa al trabajo y del trabajo a casa. No pareciera tener amigos, ni pretendientes; sus únicos lazos sociales son su madre (presuntamente loca) y su abuela. Ella constituye un engranaje más -el último- en la maquinaria de control y represión de la escuela. La cara visible de esa correa de transmisión represiva es el jefe de preceptores, Carlos Biasutto. Marita, en un primer momento, sólo quiere hacer bien las cosas; pulcra y disciplinada desarrolla sus tareas de vigilancia sobre los alumnos tal como el régimen militar ha estipulado. En el film -al igual que en la novela- Biasutto es la voz del régimen: se vanagloriaba de haber sido él quien confeccionó las listas negras de profesores y alumnos durante los primeros años de la dictadura. Es también él quien se encarga de hacerle saber a María Teresa que la subversión fue y es un cáncer, así como un espíritu a combatir. De allí, que la tarea del conjunto de los preceptores resida en la vigilancia permanente e imperceptible: la mirada invisible.

¿Vigilar y castigar?

El film da inicio a un relato que grafica, bastante bien, algunos aspectos de la cotidianeidad escolar durante los años de plomo. La regimentación del vestir y de la conducta y la sucesión de rituales patrióticos se encuentran a la orden del día en la película. La preocupación por el largo de los cabellos de los varones, la pulcritud del de las mujeres, la obligatoriedad de las medias de nylon azules, camisas abrochadas, separación de los sexos en el espacio áulico, la vigilancia de la conducta y el acatamiento de las normas de la escuela en su radio de influencia exterior. Marchas, formaciones y la canción “Aurora” por doquier son imágenes que se repiten abundantemente. Sin embargo, el film cobra otra intensidad cuando el anodino personaje de Marita decide tomar el control en sus manos. Así, se inmiscuye en el baño de los varones para vigilar. Supone que va a sorprender a un puñado de alumnos “subversivos” fumando. Su única sospecha: el creer percibir olor a cigarrillo en el baño y en uno de sus alumnos, Baragli. - Aquí, el film de Diego Lerman, se separa de la novela de Martín Kohan, que dio origen a la historia.- Mientras en esta última lo único que la mueve es obtener el reconocimiento de su superior -Biasutto-; en la recreación de Lerman a esa intención inicial se le sobreimprime una implícita relación amorosa entre Marita y Baragli. Vínculo que se inicia cuando ella decide no delatarlo al burlarse frente al vicerrector del colegio. El relato se vuelve más explícito en este punto en dos secuencias. La primera cuando ella compra una colonia Colbert, la misma que usa Baragli. La segunda cuando Marita, ya en el supuesto ejercicio de la “vigilancia”, se masturba en el baño de hombres. Del rol de centinela pasa a ser movida por su propio placer trasgrediendo las normas. A diferencia de Lerman, Kohan construye al personaje de Marita como una absoluta timorata en tanto uno de sus accionares más osados era el hacer pis en el baño de hombres. A su vez, la perspectiva que el paladín de la “nueva narrativa” le imprime al personaje de Marita es la de conseguir, en el mejor de los casos, un marido burgués al estilo Biasutto.

De sumisos, verdugos y rebeldes

El aspecto más interesante del film reside en la modificación absoluta del desenlace final respecto del de la novela. Al descubrir Biasutto la complicidad entre Marita y uno de los alumnos, éste la acusa de haber roto un vínculo de confianza entre ambos, de no haber estado buscando a “subversivos”: ella simplemente habría querido husmear en el baño de hombres. Es más, ella misma se convierte a sus ojos en una subversiva, en tanto sospecha que encontraba placer en ese escenario y la increpa. Marita sólo pide perdón, reconociendo de ese modo su accionar. En ese instante, el personaje del Jefe de Preceptores decide violarla. Una vez culminado el acto aberrante, Biasutto le indica que debía presentarse el lunes siguiente en el colegio con toda normalidad. Ahí mismo, Marita pasa a la acción y mata a su verdugo. La imagen final que la película le presenta al espectador es la de muchacha caminando por el patio, imperturbable, con el sonido de fondo de la movilización a Plaza de Mayo, organizada por la CGT, en marzo del ’82.

El camino que Kohan le sugiere a sus lectores es bien diferente: Marita es violada dos veces, repudia el hecho pero no hace nada al respecto. Ni siquiera frente a esa situación límite pasa a la acción, lo que resulta acorde con una mirada foucaultiana en donde a la coerción más extrema le correspondería indefectiblemente el consenso más férreo. Su final feliz se inicia al culminar la guerra de Malvinas y sólo porque la derrota provoca un cambio de autoridades en el colegio. De la vuelta a casa del “hermano” deviene el traslado de la familia a la ciudad de Córdoba. En ese sentido, Kohan construye un relato de personajes sufrientes, inertes e inconscientes. Marita aparece como funcional a la dictadura, aún cuando ello le provoque las más horribles vejaciones. Sólo la caída del régimen, y por ende, la apertura de la democracia le devuelve algo de vida. Un auténtico canto a la derrota.

Lerman, en cambio, al reescribir el final le marca un camino a seguir a Kohan, proporcionándonos una visión que puede interpretarse en otra clave. Una lectura que, como el realizador reconoce, resulta “más acorde a las expectativas de la sociedad actual” post argentinazo: Marita proviene de una familia pequeño-burguesa en vías de pauperización. En su mundo no todo es orden y disciplina. El personaje de la abuela creado por Lerman e inexistente en Kohan es clave, porque reemplaza a la figura de Francisco, el hermano reservista de Ciencias Morales. Francisco representa, en la novela, a otro hombre más dentro de la maquinaria represiva que tiene el plus de vehiculizar el final feliz de Marita. Lerman, en cambio, elabora un personaje contrario al orden que se jacta ante su nieta de haber tenido un amante, mientras estaba casada, y que ese hombre había sido, en realidad, el amor de su vida. El perfil de Marita expresa además varias contradicciones: es mujer en un mundo de hombres, transgrede las reglas de lo que se espera para una mujer, al espiar a los varones en su baño, y las “buenas costumbres”, al masturbarse. Además, rompe las normas de su trabajo al no delatar a quien quiere. En ocasiones escucha música “subversiva”, asiste a fiestas y le acaricia la mano a Baragli en la antesala de la vicerrectoría. Si bien es cierto que, como reconoce Lerman, el rol de los alumnos tiene poco desarrollo en la película, los muestra transgresores: dos alumnos se agarran a las trompadas en un baño, otra lee una revista de “música joven” en la séptima hora de sanción, otro se ríe frente a sus superiores. En el mismo sentido, Biasutto también transgrede la normativa cuando fuma en el baño del colegio luego de violar a Marita. Todos ellos pueden ser interpretados como ejemplos de las “disfuncionalidades” en esa maquinaria de represión pergeñada por Kohan; síntomas también del quiebre en la hegemonía militar. Asimismo, el afuera se cuela en varias oportunidades: las menciones reiteradas a la subversión; la referencia a los “desórdenes” en relación a las movilizaciones populares contra la dictadura que obligan a cerrar las puertas principales del colegio y a evitar acercarse a la plaza son algunos de los referentes que aquí pueden mencionarse. Por último, tal como Lerman señala, resulta una verdadera traición que el desenlace rompa con la pasividad sufriente del personaje principal, creado por Kohan, convirtiéndolo en el de una mujer -obrera o pequeñoburguesa pauperizada- que pasa a la acción y elimina a su verdugo.

Las modificaciones de Lerman son una expresión de los problemas que tiene la novela de Kohan como relato, en una Argentina que no es la de la derrota. Sin embargo, la película no logra ir mucho más allá. Frente a la absoluta pasividad y complicidad de la novela Ciencias Morales, la película muestra ciertas “resistencias”, en general, individuales o de baja intensidad. Las imágenes finales con el discurso de Galtieri en Plaza de Mayo al momento de declararse la Guerra de Malvinas, en una plaza colmada, entre vítores y banderas argentinas es la decepción del autor y construye consensos a favor de culpabilizarnos a todos por lo sucedido en esos años. En otro nivel, le da a Marita una salida individual, por la que probablemente vaya presa. En tal caso, lo que expresa la recreación de Lerman son los límites de la rebeldía y del reformismo. Sin embargo, a diferencia del autismo de Kohan, su “fábula moral” da cuenta de que algo ha cambiado en la sociedad argentina.




22 feb 2015




“Y Dios me hizo mujer,
de pelo largo,
ojos,
nariz y boca de mujer.
Con curvas
y pliegues
y suaves hondonadas
y me cavó por dentro,
me hizo un taller de seres humanos.
Tejió delicadamente mis nervios
y balanceó con cuidado
el número de mis hormonas.
Compuso mi sangre
y me inyectó con ella
para que irrigara
todo mi cuerpo;
nacieron así las ideas,
los sueños,
el instinto.
Todo lo que creó suavemente
a martillazos de soplidos
y taladrazos de amor,
las mil y una cosas que me hacen mujer todos los días
por las que me levanto orgullosa
todas las mañanas
y bendigo mi sexo.”

Gioconda Belli

17 feb 2015

CINCUENTA SOMBRAS DE VIOLENCIA

El domingo fuimos al cine con la idea de ver Búsqueda Implacable 3. Agotadas las entradas y con todas las ganas de acomodarnos en los sillones del cine, decidimos ver las famosas 50 Sombras de Grey. Conflictiva la decisión porque estaba muy decidida a no participar del comercio sexual femenino que implica la historia, pero al fin y al cabo, no puedo opinar sin conocer. Así que me decidí a verla para confirmar o refutar mis ideas...

Me dio asco el trasfondo de la película. Me dio asco el fanatismo de muchísimas mujeres por el personaje de la historia. 
Si seguimos la lógica de estas mujeres debemos entender que: si viene un chabón millonario, con buen físico y carilindo y les propone hacerlas sus esclavas, que no puedan ver ni estar con otras personas - ni siquiera sus familiares -, que deben tener sexo sádico y sumiso cuando ÉL quiera y a lo sumo como recompensa les daría una noche de salida al cine o a cenar... estas tipas felices. Cumpliendo el sueño de la mujer promedio de la última década, tener un hombre violento y agresivo a su lado, al precio que sea. Estamos hablando de una de las peores formas de cosificación del sexo femenino. Utilidad sexual en exclusiva. 
Detras de una falsa idea de salud, porque pretende que su 'sumisa' se alimente bien, haga ejercicio y no pase necesidades, se esconde el esclavismo en su mayor exponente de mujer reducida a función de obediencia y pasividad. El mayor goce de la historia, es que este personaje multimillonario, que le regala productos tecnológicos para convencerla de su propuesta, la tenga atada a una cama, vendada de ojos, sirviendo puramente al fin masculino e imponiendo en la mujer el mismo placer que él obtiene por tener una estructura psíquica sádica. Se normaliza y glorifica una patología mental. Se le quita importancia a una segunda historia de abuso infantil y violencia de género (de una mujer hacia un hombre), para retratar lo glamoroso del sadomasoquismo en una vírgen, inexperta, amante del romanticismo que inocentemente espera el amor de su vida (otra historia de machismo que cabría en un segundo análisis).
El romance que se propone está lejos de las flores y bombones, explícitamente cuando le dice que él no duerme con nadie ni se deja acariciar. El amor se expresa con lujos económicos, propios de una sociedad capitalista y consumista. Amor propio de la era moderna, que se basa en tener lo que quiero cuando quiero y como quiero, sin importa que la otra persona quiere diferente y siente diferente. Se pretende que el sexo femenino se amolde y adapte a la voluntad del hombre. Ah, eso sí, en toda la película se deja en claro que esto sucede siempre con el consentimiento de la chica. Por medio de un contrato escrito y firmado. Si eso no es cosificación y supremacia masculina, díganme qué lo es.

En definitiva. Si una mujer va a ver esta película y no se siente mínimamente molesta, enojada, alterada, o maltratada por el autor... Es porque desde que se han llevado adelante las primeras luchas en busca de la igualdad, no se ha logrado transmitir el peso real de estos logros y lo importante de su consecución. Si una mujer hoy se identifica con Anastasia de la película, y no con alguna Anastasia de la revolución femenina; es porque las miles de mujeres que han muerto para que ella hoy pueda ser una más de la masa globalizada, lo han echo en vano y faltan, lamentablemente, muchas más por fallecer en la búsqueda del respeto y la real igualdad. 
Si no te querés respetar a vos misma, si no buscas tu valoración externa ni interna, no lo hagas, no se puede obligar a nadie a quererse. Pero valoremos a quienes si lo han buscado y a su causa encontraron tortura y muerte. En reconocimiento a todas aquellas, hagámosnos respetar, rechacemos estos modelos que nos imponen, critiquemos el machismo, neguemos estos prototipos de amor moderno en versión sadismo 2.0. No repitamos y consumamos lo que nos están dando de comer por medio de todos los medios tecnológicos. Hay que animarse a crear un pensamiento propio, justificado y cimentado en nuestra historia. Ya han sido muchos años de la mujer Barbie ¿Cuándo va a ser el turno de las mujeres reales?

"Cuando diversas organizaciones no gubernamentales trabajan por reivindicar los derechos de las mujeres, la trata y la violencia de género, este filme atrasa en su concepto a siglos pasados. Bien me decía un amigo: 'Nada más machista que una buena mujer'."

16 feb 2015

"Hay criminales que proclaman tan campantes 'la maté porque era mía', así no más, como si fuera cosa de sentido común y justo de toda justicia y derecho de propiedad privada, que hace al hombre dueño de la mujer.
Pero ninguno, ninguno, ni el más macho de los supermachos tiene la valentía de confesar 'la maté por miedo', porque al fin y al cabo el miedo de la mujer a la violencia del hombres es el espejo del miedo del hombre a la mujer sin miedo"
 
 
 
Perdí un mundo el otro día.
¿Alguien lo vio por ahí?
Se distingue por una fila de estrellas
anudada a su frente.



Un hombre rico podría no verlo.
Pero para mi ojo frugal
tiene más valor que mil ducados.
¡Oh, encuéntrelo por mí!
 

7 feb 2015



Quiero darte un beso,
perder contigo mi tiempo...
Guardar tus secretos,
cuidar tus momentos.
Abrazarte,
esperarte,
adorarte...
Tenerte paciencia,
tu locura es mi ciencia!

29 ene 2015

El Colectivo

"...La Fuentes, andaba siempre de correrías, por los pueblos de acá cerca. Iba y venía, iba y venía. Se metía en la Cooperativa de Los Talas, andaba siempre rondando la fábrica de los Suárez, en Monte Solo. Mirá vos si sería atorranta que iba siempre a la hora en que salían los obreros. Y se quedaba charlando, sola, entre los hombres. Y después que me digan que las mujeres se hacen putas por falta de educación. ¡Mentira! Si ésta hasta había estudiado en Córdoba, en la universidad. Tenía un noviecito allá. Dicen que le hizo un hijo pero que no lo tuvo... ¡Qué delicados son algunos para decir las cosas! ¡No lo tuvo...! Y claro. ¿Qué iba a hacer ella con un hijo? ¿Llevarlo a las diez de la noche a la puerta de la Cooperativa? ¿Sentarlo entre los hombres cuando empiezan a tomar vino? Y bueno. Ésa terminó como se merecía. Dicen que la vieron en la ciudad, arruinada, trabajando en los bares. Cómo sería de escandalosa, siempre entre los hombres, que la vinieron a buscar de Córdoba. La policía. Hasta allá habían oído de ella. Vinieron cuatro oficiales y se la llevaron. Vieras qué bien los policías, qué elegantes. No usaban uniforme, venían de traje, en un auto grande. Y mirá cómo sabría ella que andaba en la mala vida, que se quiso esconder. Se metió atrás de los silos. Todos creíamos que los hombres serían hermanos o amigos de una mujer que ella hubiera molestado. Porque no le interesaba distinguir entre solteros y casados. Ella veía un pantalón y listo. Bueno, los hombres iban preguntando por el pueblo. Iban con el auto despaciiito, por las calles, dando vueltas. Y preguntaban: ¿La señorita Fuentes? Y todos sabíamos dónde estaba pero decíamos: «Debe andar por ahí», «Recién pasó por acá», porque ninguno quería ser el primero. Hasta que le preguntaron a Vidal y él les dice: «¿De parte de quién?». Y los oficiales contestan: «De la policía». «Está ahí, escondida atrás del silo.»
»Hizo bien Vidal. Si viene la policía, las cosas claras. Vieras cómo gritaba. Se había ido juntando gente en la calle, y todos mirábamos. Entre tres la tuvieron que agarrar. Tuvieron que sacar las armas y todo. ¿Y sabés qué gritaba? «Vidal, Vidal, ayúdeme, Vidal». Parecía que entre toda la gente lo veía sólo a él. ¡Vidal! Si era él el que había dicho dónde estaba. Tarde pedía ayuda...
»Estuvo bien Vidal. Y estuvo bien que los oficiales la atraparan delante de todos. Que las chicas sepan qué les pasa a las putas. Que les quede claro. Eso, que todos sepan cómo terminan estas cosas.
Victoria mira el suelo y vuelve a mirar por la ventana. Distraídamente, al pasar, dice:
—¿Y no te parece que se la pueden haber llevado por otra cosa?
—¿Por qué cosa?
—No sé, vos decías que andaba siempre entre los peones, hablando con ellos...
—Y sí, por eso se la llevaron. Por puta.
—No, yo digo..., porque en la ciudad a veces se llevan gente que no hizo nada...
—Nooooooooo. Pero eso es en la ciudad, que no se conocen. Acá todos sabemos qué hace cada uno. Por ahí en la ciudad se confunden, pero acá no hay forma. De la Fuentes todos sabíamos que era puta. Igual, en la ciudad, si se llevan a alguien que no hizo nada, después lo sueltan. Buscan las pruebas, todo, y si no encuentran nada y se dan cuenta de que fue un error, lo sueltan.
—No siempre.
—Ay, Nenita. Vos porque leés demasiado. Si no hizo nada, lo sueltan.
—En la ciudad a veces aparece gente muerta. Asesinada.
—Y sí, en los enfrentamientos. Son los que secuestraron a Aramburu. Y bueno, que se jodan. El que a hierro mata a hierro muere.
—No es tan así, Marta.
—Mirá, Nenita, vos estás todo el día sola, dale que te dale a la cabeza. Te imaginás cosas que no son. A lo mejor sí, en la ciudad a veces se comete un error. Pero después lo arreglan. Y listo. Acá cuando han venido, hicieron bien. Limpian el pueblo, nos protegen. Ellos hacen que podamos seguir viviendo tranquilos. ¡Y vieras qué pinta! Los trajes que tenían los oficiales, el pelo bien cortito, el bigote perfecto. Vieras qué bien..."



Eugenia Almeida -

22 ene 2015

"Its amazing the way that you think. Its the first time someone to say me that... Everytime that I ask someone what are u looking for in a relationship, they always say money, beauty, things like that...
They dont see more, beyond people, they just see the outside, and its very nice that you see beyond someone, its nice. For me, I choose once to be my self with others.. I want to talk about differents topics... I want to know what are u thinking, or what you think about, I dont know, universe maiby? if you believe in life after death... I want someone who can be their self with me."

Me habló y me llegó al corazón

19 ene 2015

13 ene 2015

Entonces concha

Entonces Concha.
Si todavía un detergente lo usa sólo una mujer. Si la cerveza está a la venta sólo para levantar minas. Si aún escuchas la frase: “a mi novio no le gusta”. Si encendés la tele y ves un matrimonio que usa los beneficios de un banco, y él resopla su descontento mientras ella rompe las bolas. Y se resignan a que “eso” es amor. Si eso te da risa. Si el mensaje es “cuidá” a tu familia dándole aspirinas. Si es más importante lo blanca que quedó la camiseta de tu esposo.
Entonces concha.
Si las mujeres siguen haciendo el coro. Si el “igualismo” se trata de destrozar la tarjeta del marido y revisar sus mensajes. Si la confianza y los celos comienzan a ser sinónimos. Si la igualdad se proclama ejerciendo eso mismo que condena. Y ella debe rendir una materia más por ser mujer. Si el genérico es “él” diferenciando un “ella”. Si aún es puta la que coge mucho.
Entonces concha.
Si las tetas te pesan la autoestima, y fingís orgasmos anticonflictos. Si la que te dice no: es histérica. Y la que te dice si: es fácil. Si aclaras “va a haber minitas”. Y el alfajor dice “amigos o novia, los grises no existen”; Y todos los medios le hablan a los hombres, menos cuando de limpieza y pañales se trata. Si usar un tampón te extirpa la mitad del cerebro.
Entonces concha.
Si creés que la amistad entre mujeres no existe, que ellas se odian secretamente porque compiten por un tipo. Y la amistad entre el hombre y la mujer es imposible, porque en el fondo… En el fondo ¿qué? Si “no es femenina” o si “es un macho”. O si “llora como una nena”. Y la Barbie sigue con tetas de silicona yankee. Y la prostitución se apaña como la profesión más vieja del mundo.
Entonces concha.
Si las mujeres logran posiciones de poder, pero en el fondo se sabe, son más  hijas de puta. Hijas de puta.Hijas de puta.
Si el hijo es la cadena con la que atar al que no te quiere, mientras la violación es un secreto que avergüenza a la víctima, porque: “Por algo será”. Si tu cuerpo es el cuerpo de la Iglesia,  temes dejarlo todo y viajar sola hacia tu propio  camino. Si sufrís esperando un príncipe. Si insistís creyendo en la princesa.
Entonces concha.
Si las lesbianas te calientan porque pensás que en el fondo quieren un macho. Si te da miedo agarrar un destornillador. Y ser buen padre es “ayudar” con ése bebé. Si ganaste un máster en resignación ante los “piropos” callejeros; Y te sentís elogiada porque te dicen que aún “estás buena” y “además” sos inteligente.
Entonces concha.
Mientras avanza todo y todo avanza y todo progresa en la superficie… Abajo se baila lo mismo. La fiesta de las tradiciones petrificadas. Y el parto es un milagro que muchos prefieren burlar. Y tener un hijo “complica todo”.
Concha. Entonces concha.
Hasta que la libertad nos haga subir escalones
Entonces concha.
Hasta que tu risa se confunda con mi risa
Entonces concha.
Hasta que el enojo se vuelva paz.




Luz García

6 ene 2015

Un día nos encontraremos, en otro carnaval
tendremos suerte si aprendemos ,que no hay ningún rincón
que no hay ningún atracadero que pueda disolver 
en su escondite lo que fuimos
el tiempo está después

5 ene 2015

Diego:
Nada comparable a tus manos, ni nada igual al oro-verde de tus ojos. Mi cuerpo se llena de ti por días y días. Eres el espejo de la noche. La luz violeta del relámpago. La humedad de la Tierra. El hueco de tus axilas es mi refugio. Toda mi alegría es sentir brotar la vida de tu fuente-flor que la mía guarda para llenar todos los caminos de mis nervios que son los tuyos, tus ojos, espadas verdes dentro de mi carne, ondas entre nuestras manos. Solo tú en el espacio lleno de sonidos. En la sombra y en la luz; tú te llamarás auxocromo, el que capta el color. Yo cromóforo, la que da el color. Tú eres todas las combinaciones de números. La vida. Mi deseo es entender la línea, la forma, el movimiento. Tú llenas y yo recibo. Tu palabra recorre todo el espacio y llega a mis células que son mis astros y va a las tuyas que son mi luz.
Frida
en caso de soledad
q u i é r a s e 
(mucho)

31 dic 2014

resumen de año

Adiós a un año que se lleva más que aplausos.
Los altibajos son los que me gustan.
Haberme sentido realmente MAL, haber llorado, sentido ese vacío…
Pero también haber vivido todo lo que quería, conocer gente, salir, volver con las velas ardiendo, disfrutar mis amigos, mi perrito, mi casa, mi estudio, mi familia…
El cambio me gusta, el cambio me hace bien, y este año fue PURO CAMBIO.
Amé cada día y lo repetiría completo, con cada decisión tomada y cada palabra dicha.
¡Me sentí realmente viva!
En el dolor y en la alegría.
Vamos por otro año más de vida, que se llene de vaivenes, que se llene de latidos.

¡Más feliz no me puedo sentir!


30 dic 2014

Tengo esta noche las manos negras, el corazón sudado como después de luchar hasta el olvido con los ciempiés del humo. Todo ha quedado allá, las botellas, el barco, no sé si me querían y si esperaban verme. En el diario tirado sobre la cama dice encuentros diplomáticos, una sangría exploratoria, lo batió alegremente en cuatro sets. Un bosque altísimo rodea esta casa en el centro de la ciudad, yo sé, siento que un ciego está muriéndose en las cercanías. Mi mujer sube y baja una pequeña escalera como un capitán de navío que desconfía de las estrellas. Hay una taza de leche, papeles, las once de la noche. Afuera parece como si multitudes de caballos se acercaran a la ventana que tengo a mi espalda.

Julio Cortazar