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12 mar 2016

A los golpes me doy cuenta 
Hoy me tocó chocar.
Entiendo que no estoy, que no se estar. 
Me llamas y me necesitas, y eso me aleja. 
Me cierra. 
Por dentro duele y critico cada palabra que soy capaz de usar. 
Pero todo se resume, en que sencillamente, no se estar. 
Me endurezco, me pongo fría y tomo distancia. 
Una máscara inhumana, gélida, invade mis razonamientos. 
Los sentimientos están en sombra... polarizados se resguardan más. 
No vaya a ser que yo también sienta un poquito, 
Un poquito de todo eso que, quien me llama, ya no da más.

8 mar 2016

Mucho por Luchar

Hoy no me digas feliz día si mañana señalas mi pollera muy corta, criticas mi escote, o justificas la muerte de dos chicas xqe viajaban 'solas'.
Hoy no me saludes si después vas a putear entre los autos diciendo que seguro quien se metió mal, es una mina; si tocas bocina en las esquinas y mandas a lavar los platos.
No se te ocurra escribir un mensaje sobre la felicidad de respetar a seres de luz que crean vida, cuando eras alguien que decía que se embarazaban por un plan, o pensabas "bien que abrió las piernas, que se la banque."
No vengas con un chocolate el 8 de marzo, cuando después de comer invitas a las mujeres del hogar a hacer el café lavar los platos y limpiar. Cuando te escondes detrás del "trabajé todo el día", sin mirar que las mujeres trabajamos, igual y más.
Hoy no me digas feliz día si mañana vas a mirar el cuerpo de cuanta mujer pase a tu lado, tal y como si de objetos de consumo se tratase. Si me vas a hacer un 2x1 un día a la semana en un bar, con el objetivo de que vayan más tipos a 'levantar'. Si para mi día, que recuerda a lucha, me sorteas una máquina de coser o un set de cocina. Si me pones en campañas publicitarias, siempre en el papel de boluda consumista de objetos materiales, y olvidas que la mujer no es solo esa que vos dibujas. Que existimos más, somos muchas otras más.
Si me vas a saludar hoy, hacelo habiéndome respetado todo el año. Hacelo conociendo porqué, en definitiva, hoy es mi día. Reconoceme mis derechos, mi igualdad. Reconoceme así haya nacido hombre pero me identifico mujer. Reconoceme aunque no te elija como objeto de amor. Reconoceme así este en un puesto de mando más alto o bajo que vos. Reconoceme, entera, mujer, lo que soy


28 ene 2016

Una pequeña montaña enmarañada. Color castaña.
Bajaba en la penumbra. Se hacía pequeña.
Arriba ella. Plateada. Más alunada que la luna.
Pequeñas ráfagas de nubes que bailaban un ritual de tormenta.
Acá, la montaña. Y allá, esa sensación que me desmoronaba.
Plateada la miraba. Castaña me alcanzaba.
Sin más, la oscuridad. Y respirar entrecortada.
Despacio se separan mis párpados.
Seguía tan brillante, tan lejana,
pero el ritual de danza ya no la acompaña.
A mi lado castaña.
Al final de mi respiración, la cama.


1 ene 2016



En el dos mil quince hice más por mi carrera que lo que hice en los cuatro años anteriores. Encontré una corriente que me cuenta todo lo que yo pensaba, pero desde los conceptos más hermosos antes enunciados. Encontré mi referente de vida y de pensamientos. Confirmé cuanto amo la carrera que elegí, y sentí una felicidad incomparable al darme cuenta que estoy cerrando este ciclo que es la vida facultativa.

En el dos mil quince no me faltó trabajo, pero tampoco me sobró. Fue uno de mis grandes auto-reclamos… ¿Por qué estar en un lugar donde no quiero, haciendo algo que no le cambia la vida a nadie, dando igual si voy o no voy, cobrando nada, y relacionándome socialmente con un escritorio y una computadora? Pero pude superar este reproche y entender, que tal como dice mi tatuaje… esto también pasará. Y si necesité pasar un año entero sentada en un lugar que no me aportó nada y al que no le encontré objetivos que aportar, es porque mañana, quizás, de algo me va a servir.

En el dos mil quince también hubo amor. Allá por marzo conocí a una persona que me enseñó otra cara del amor. Esa parte que antes nunca nadie supo brindar. Me enamoró con algo más que una forma de ser, sino con una forma de vivir. Me regaló sus horas, su paciencia y su amor sin pedirme casi nada a cambio.  Y no hay nada que se compare a tener la seguridad de que pase lo que pase, ahí ella va a estar.
Por otro lado entendí que es mi familia a quien me debo. Que es con ellos con quienes quiero compartir los momentos más importantes. Que de ellos necesito la contención y el amor necesario para seguir cada día. Que no quiero perderlos jamás y que deseo profundamente aprovechar el tiempo lo máximo posible. Abrazarlos todo lo que pueda, recordarles que los amo, escucharlos, verlos sonreír. Estar. Simplemente formar parte de sus vidas.
No tuve tanto éxito en el plano social. Quizá prioricé mucho más los otros aspectos de la vida. Pero no me faltó oportunidad de conocer gente nueva, de seguir compartiendo con mis viejos amigos, y de dejarme llevar por el son de la amistad en una charla por la tarde, o una noche de cervezas y boliche.

En el dos mil quince me sorprendieron varias noticias: en enero parece que me mudo, me robaron (otra vez) el celular, soy capaz de ahorrar y planificar unas vacaciones con ella a Uruguay, mi departamento al final no era tan feo como yo creía… Y existe mucha gente en mi país que necesitó un cambio. Y ese cambio sí que me sorprendió. Fue una cachetada que un gobierno que tan feliz nos hizo a muchísimos argentinos, haya tenido que ceder legalmente el mando a otro gobierno que desde el primer día empezó a beneficiar a los más ricos, y a dejarnos relegados al resto. Esta noticia me trajo mucha tristeza, bronca, ganas de salir al mundo con un megáfono y decirles a todos ¡PIENSEN! ¡MIREN A SU ALREDEDOR!. Pero otras noticias lograron que mis ansias de no naufragar este barco llamado patria se mantuvieran a flote, al menos por ahora. Encontré que somos muchos más de lo que pensaba los dispuestos a dejar todo por nuestros derechos. Dilucido aún hoy la fuerza y el poder del compromiso colectivo… los grupos autoconvocados en resistencia, lucha y confrontación con las políticas nuevas me sorprendieron continuamente en cuanto a lo capaces que somos de poder dar batalla, unirnos y encontrar apoyo en aquellos que vivenciamos lo mismo. Y no es poco. En tiempos de pan duro, esta gente K me ha dado alegrías y fuerzas que de otro lado no saldrían.
Particularmente cumplí con un objetivo que tenía hace mucho y por lo que fuese nunca lo hice: me metí al centro de estudiantes, volví a militar, a ser parte, a estar. Y el confort interno, el orgullo y la motivación que te da eso… no te lo da nada más.

Dejamos de lado un año que se llenó de lucha interna y superación personal, para enfrentar un año en el que la lucha tiene que ser colectiva y sin tregua.
No nos van a vender nuestros derechos, no sin antes resistir por ello.


Ah sí, y también me hice otro tatuaje. Esta vez lo comparto con mi hermano ♥

24 nov 2015


Si los vieras, Néstor, si los vieras… Felices, festejando en las calles. En nuestras calles. Hicieron un ataúd con las iniciales de ella para darle la despedida del gobierno… Sonreían y se los veía maliciosos. Fueron a festejar a los negocios de sushi, y muchos destaparon el champagne. No festejaban por el que votaron, no festejaron al que viene –que creo, ni siquiera ellos lo quieren- Festejaban que se va. Que nuestra jefa coraje se va. ¡Como si ellos hubieran sido un pueblo oprimido! ¿Qué sabrán ellos de opresión? Como si no tuvieran ya pagas sus vacaciones en playas extranjeras, o como si a alguno le faltara el trabajo. Festejaban y se abrazaban por fín se terminó la dictadura  decían… ¿Podes creerlo Néstor? “LA dictadura” de todos ellos en las calles gritando su prohibición.

En Facebook hablaban contentos, de la felicidad, de lo bueno del cambio, compartían fotos de globos amarillos y fotos del chico de la villa que ahora no tendrá su chori gratis. Nos humillaron hasta nuestros propios familiares… a nosotros, a los que elegíamos ganar menos para que hubiera redistribución… Decían que por fin iban a trabajar todos ¡Cuando somos el país con menor tasa de desempleo de la región! Nos decían que ahora agarremos la pala, porque se acaban los planes para todos… Y ellos, los que tuvieron subsidios estos años, estaban ahí, festejando también, sin sentirse aludidos en lo más mínimo de que llegaban a fin de mes gracias a la ayudita del estado.

Ellos festejaban y hablaban de cambio, de la revolución del amor y de la alegría. ¡Hay si tan solo supieran lo que es la revolución! El Che debe estar bastante incómodo en su tumba sabiendo que por acá las revoluciones ahora son de dólares y jetlag. Hablaban del amor, Néstor, hablaban del amor… y la semana pasada cuando la población festejaba el derecho por la diversidad, uno de los suyos se metió con un pobre chico y lo hizo cagar… ¡Por no ser igual al resto lo hizo cagar! Pero ellos hablaban del amor... del amor heterosexual.

Si los vieras, Néstor, si los vieras… te dolería el alma, el cuerpo, la vida. Te dolerían las luchas que diste, los cuadros que bajaste, las negociaciones que ganaste, los derechos que nos reconociste…

Si los vieras… creerías que no es el mismo país que había cuando nos dejaste. Que tiene que ser otra Argentina, una realidad paralela… No entenderías que ayer festejaron tu muerte, y hoy festejan nuestro déficit. No entenderías porque al salir a festejar sacaron muchas banderas, algunas celestes y blancas… pero otras con estrellas.

¿Qué nos pasó Néstor querido? ¿Por qué no logramos ser un pueblo unido? ¡Te juro que nosotros lo intentamos! Salimos a la calle, fuimos a los barrios, tocamos las puertas, hablamos con los vecinos, con los jubilados… ¡Sí! Llenamos los muros, virtuales y reales, les contamos quienes eran los que estaban como candidatos… les dijimos, Néstor, les dijimos… Ese no es más que un muñeco de los grandes empresarios… pero nos callaron, nos bloquearon, nos dieron vuelta la cara y algunos cerraron sus puertas de la casa. ¡Dimos pelea Néstor! Nos encontramos en la plaza y bajo los colores de nuestro cielo marchamos. Te cantamos con el alma, les contamos y bien alto, a los gritos les dijimos que no se vende lo logrado… Se ve que no alcanzó, no nos escucharon.

Si los vieras, Néstor, si los vieras… todavía no asumió y ya le quiere dar marcha atrás a los derechos humanos, nos quieren robar el llanto calmado, la identidad, los nietos recuperados. Nos quieren desvalorizar nuestras abuelas y madres de plaza de mayo. ¡Dice que es un curro! Y que ese curro no tiene lugar en este cambio ¿Qué haremos sin memoria? ¿Qué haremos con tanto daño?

Si los vieras… se me reían mis amigos y me dijeron exagerada por haber llorado ¡Me decían que no era para tanto! ¿Acaso no entienden hacia dónde nos están llevando? Me decían que no tenía que dejar que la política nos divida, y al mismo tiempo se me reían… que ya perdimos, que ya está, que “si nos dejan” quizás en cuatro año lo podamos intentar.

No saben cuánto me dolió este domingo el resultado. Fue muy difícil conquistar lo conquistado, es duro ser pasivo ante la llegada del cipayo a robarse lo ganado. No me duele haber perdido, me duele quiénes son los que nos han vencido… no propusieron nada para el pueblo, nada para los niños ni para los maestros. ¿Podes creerlo Néstor? ¡Se olvidaron de los trabajadores, de los abuelos! ¡Se olvidaron de decirnos que la educación es nuestro derecho y que la salud no debería ser un privilegio!

Si los vieras Néstor… si los vieras… ¡Acá no se rinde nadie! nos dirías.
Y es que vos viniste a proponernos un sueño y hoy más que nunca nuestros valores ¡No los vendemos!.

 

12 oct 2015

24 sept 2015

MUJERES


Como también ocurre con los indios y los negros, la mujer es inferior, pero amenaza. 'Vale más maldad de hombre, que bondad de mujer' advertía el Eclesiástico (42, 14). Y bien sabía Ulises que debía cuidarse de los cantos de sirenas que cautivan y pierden a los hombres. No hay tradición cultural que no justifique el monopolio masculino de las armas y de la palabra, ni hay tradición popular que no perpetúe el desprestigio de la mujer o que no la denuncie como peligro. Enseñan los proverbios, trasmitidos por herencia, que la mujer y la mentira nacieron el mismo día y que palabra de mujer no vale un alfiler, y en la mitología campesina latinoamericana son casi siempre fantasmas de mujeres, en busca de venganza, las temibles ánimas, las luces malas, que por la noche acechan a los caminantes.  En la vigilia y en el sueño, se delata el pánico masculino ante la posible invasión femenina de los vedados territorios del placer y del poder; y así ha sido desde los siglos de los siglos.

Por algo fueron mujeres las víctimas de las cacerías de brujas, y no sólo en los tiempos de la Inquisición. Endemoniadas: espasmos y aullidos, quizás orgasmos, y para colmo de escándalo, orgasmos múltiples. Solo la posesión de Satán podía explicar tanto fuego prohibido, que por el fuego era castigado. Manada Dios que fueran quemadas vivas las pecadoras que ardían. La envidia y el pánico ante el placer femenino no tenía nada de nuevo. Uno de los mitos más antiguos y universales, común a muchas culturas de muchos tiempos y de diversos lugares, es el mito de la vulva dentada, el sexo de la hembra como boca llena de dientes, insaciable boca de piraña que se alimenta de carne de machos. Y en este mundo de hoy, en este fin de siglo, hay ciento veinte millones de mujeres mutiladas del clítoris.
No hay mujer que no resulte sospechosa de mala conducta. Según los boleros, son todas ingratas; según los tangos, son todas putas (menos mamá). En los países del sur del mundo, una de cada tres mujeres casadas recibe palizas, como parte de la rutina conyugal, en castigo por lo que ha hecho o podría hacer:

- Estamos dormidas- dice una obrera del barrio Casavalle, de Montevideo-. Algún príncipe te besa y te duerme. Cuando te despertás, el príncipe te aporrea.
Y otra:

- Yo tengo el miedo de mi madre, y mi madre tuvo el miedo de mi abuela.
Confirmaciones del derecho de propiedad: el macho propietario comprueba a golpes su derecho de propiedad sobre la hembra, como el macho y la hembra comprueban a golpes su derecho a la propiedad sobre los hijos.
Y las violaciones ¿no son, acaso ritos que por la violencia celebran ese derecho? El violador no busca, ni encuentra, placer: necesita someter. La violación graba a fuego una marca de propiedad en el anca de la víctima, y es la expresión más brutal del carácter fálico del poder, desde siempre expresado por la flecha, la espada, el fusil, el cañón, el misil y otras erecciones. En los Estados Unidos, se viola una mujer cada seis minutos.

En México, una cada nueve minutos. Dice una mujer mexicana:

- No hay diferencia entre ser violada y ser atropellada por un camión, salvo que después los hombres te preguntan si te gustó.

Las estadísticas solo registran las violaciones denunciadas, que en América Latina siempre son muchas menos que las violaciones ocurridas. En su mayoría las violadas callan por miedo. Muchas niñas violadas en sus casas, van a parar a la calle: hacen la calle, cuerpos baratos, y algunas encuentran, como los niños de la calle, su morada en el asfalto.

Dice Lélia, catorce años, criada a la buena de Dios en las calles de Río de Janeiro:
- Todos roban. Yo robo y me roban...

 

14 ago 2015


Me conquistaste desde esa noche

que me cantaste despacito al oído

que te escondiste detrás de una guitarra

y dejaste que eligiera las canciones,

que me adueñara de tu arma…

Me conociste a la mañana

con la cabeza despeinada

un mapache en mi cara, entre maquillaje y almohada…

Me conociste enamorada

y no me creíste  nada.

 
Si te digo que te amo

no son solo dos palabras

Si te digo que te amo

es porque sos mi cable al cielo.

Despegame de la tierra

yo me quedo con los pies en el suelo.

 
Te voy a sorprender, abrazándote por la espalda

con mil flores de plastilina y bombones de caramelo

Te voy a llevar, escondida entre mi pelo

a bailar entre las nubes, y dar una vuelta por el cielo.

No vas a creer que tanta ternura

quepa en un frasco tan pequeño.

No vas a creer donde escondía

el poderte amar, tan intenso.

28 jul 2015

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¿Qué sentido tiene venir a trabajar todos los días? Llego, prendo la computadora, pongo música, juego al Candy Crush… miro Facebook, mis correos electrónicos que son en un 80% de promociones basuras que me quieren hacer creer que voy a pagar menos por algo, solo por comprarlo desde internet. Corroboro que el mail del trabajo sigue sin tener correos nuevos. Que los putos afiliados no responden ni siquiera con un ‘recibido’ a las notificaciones y noticias que les envío. El único trabajo que tengo diariamente, comunicarles novedades, pedirles que pasen a retirar algo, hacerles reservas en algún hotel... y no se dan el lujo de decirme un mínimo ‘ok gracias’… ¿Qué sentido tiene que reniegue tanto con la alarma del celular para despertarme, a más tardar, a las 7:23, si después llego a la oficina y no hay NADA para hacer? Tomo de tres a cinco café por día, voy al baño entre dos y cuatro veces, imprimo cosas que necesito para la facultad, busco imágenes llenas de color en internet, para que me den un poco de alegría, y cada tanto me piden que haga algo. ¿Qué sentido tiene? Hace seis meses que estoy acá, y nunca sentí tanto el vacío de que te paguen por hacer nada. Me duermo pensando en las millones de cosas que me gustaría hacer y por las cuales amaría levantarme a las 05 am si es necesario… pero acá estoy. Cumpliendo con cinco horas diarias de un trabajo funcional, como me decidí a llamarlo. Conformándome con cobrar un sueldo que no llega al mínimo de la canasta básica, todo sea para poder estudiar y recibirme de la carrera que tanto me apasiona. ¿Qué sentido tiene si no es más que utilitarista? De cumplirle el capricho a mi jefe que quería que éste lugar, éste asiento, en ésta oficina, lo ocupara alguien que él conociera y que le siga sus intereses… y le salió mal porque a mí no me gusta el chusmerío. Me viene a hablar de la chica de limpieza, de las chicas de la obra social, de Sandra, de mi viejo… y le respondo con ochos palabras de corrido si es que estoy de buen humor, sino una sonrisa y rogar que siga por el pasillo hasta la próxima oficina. Y que me deje en paz, tranquila, haciendo nada, como cada mañana. ¿Qué sentido tiene que esté acá si no aprendo, si no crezco, si no soy útil en nada? Esta delegación va a seguir funcionando igual contando con mi presencia o no. En cambio mi vida personal se derrumba si mi presencia se toma unos días de vacaciones. Mi noviazgo puede temblar si por una semana desaparezco. Mi familia se va a asustar y me van a querer internar en algún neuro, lo sé (es el precio que se paga por haber estado loca alguna vez). La facultad me va a dejar libre en todas las materias que con tanto esfuerzo estoy tratando de llevar al día… Y sin embargo el celular sigue sonando, fiel, a las 7:00, 7:10, 7:23 para que llegue a las ocho y cumpla con este puesto que nada tiene para darme y al que nada le puedo dar. Si mañana no trabajara más, sé que me levantaría mucho más tarde, sé que el orden que tengo y la rutina de cumplir con todo, no la tendría. Sé, porque me conozco, que me desorganizaría y no trabajaría pero tampoco estudiaría, y quizás hasta no tendría ganas de seguir de novia, o sólo querría irme a vivir a Villa María y que todo sea más fácil, que las decisiones las tomen otros… ¡Pero no! Eso no es lo que quiero, no es ese mi destino ni hacia donde me dirijo. A veces solo es necesario quejarse un poco para entender el porqué de lo que uno hace y porqué uno sigue donde está. No es zona de confort, sencillamente porque confort no me da; es zona segura, es zona del impasse, estoy acá pero circunstancialmente. En algún momento me resigné a decir que todo lo que vivo es funcional a mis objetivos, y lo sigo sosteniendo. Esta vida, así, hoy, me es funcional. Sólo espero no estancarme, que a la hora de dar marcha para adelante, de arrancar este auto estacionado, haya gas. Seguramente tiene tinte de depresivo expresarse como lo hago ahora… y es que es tan duro darse cuenta de la realidad, del mundo como es. Es difícil no ser una tonta más, preocupada por si los zapatos son de esta temporada o si la cartera combina con el cinto. Es difícil que no me interese si tengo el pelo radiante y parezco una modelo, o si tengo frizz y las puntas secas. Es difícil que el maquillaje solo me apure porque en la oficina parece ser requisito fundamental. Es difícil ir contra la corriente de la estupidez y superficialidad, encontrarme todos los días con que quiero algo más, más allá. Que no puedo tolerar ver los desajustes, injusticias, sinsentidos, y que yo sigo acá. Igual. No hacer nada, no ayudar, y no poder hacerlo porque mis recursos no me lo permiten. Pero el que sí cuenta con esos recursos, con los medios, con el tiempo, con todo lo necesario ¿Dónde está? Diciendo que se embarazan para cobrar un plan, que los presos cobran más que un jubilado, que un globo amarillo va a ser el cambio que necesitamos… En fin. Nada. A veces quisiera no haber abierto tanto así mi mente, porque a más apertura, más realidad. A más realidad, más duro es lo que se encuentra. Pero ¡Vamos, voy! adelante, desde acá aunque no avance hoy, sé que después algo voy a hacer, algo voy a lograr, en algo voy a ayudar a cambiar la realidad. Quizá no la de todos, pero de los que me rodean, ojalá. Y si no lo logro… voy a haber pasado por este mundo como vine, una más. No me molesta, si total no me voy a enterar. Es tan largo el hilo del tiempo, que nadie lo va a notar. Pero si ya vine, si ya estoy acá, si ya puedo ser consciente de esto… lo quisiera concretar. Un corazón más que late, pero que al frenarse, algo, aunque sea mínimo, ha dejado atrás.
 
 

21 may 2015

Un montón


Me viniste a buscar aunque no te estaba esperando. No tocaste el timbre, simplemente subiste, abriste las puertas de par en par, dejaste todas tus cosas guardadas en mi ropero y te acostaste a mi lado. Te dormiste en mis brazos. No me molestó, me gustó, desde el primer día me gustaste. Quizás alguien en el mundo pueda opinar sin que se lo pida, diciendo que me invadiste, que arremetiste contra mi mundo y conquistaste todos mis espacios, entraste en mis sábanas por la fuerza y dentro de mi propia cama perdí lugar. Yo opino que me conquistaste el alma y me empapaste en amor. Te dormiste en mis brazos ese primer día, y ahí te vas a quedar a dormir. Tu figura se amoldó a la figura de mi cuerpo. Tu cabeza encajó perfecta entre mi hombro y mi cuello. Completaste el espacio que sobraba en mi cama, impregnaste mi almohada con el color de tu olor. No me quitaste nada, me diste lo que no esperaba, lo que no sabía que podía llegar a tener. Disimuladamente abriste un camino nuevo desde el cual no se visualiza un destino pero que ilumina alrededor invitándome a  caminarlo; agarrada de tus manos y andando despacio. Esa noche te dormiste en mis brazos y yo no te conocía, pero entre sueños me mostraste tu mundo, me cantaste historias viejas, me susurraste sobre el amor. Me hablaste de la vida, de la música, de cómo las nubes que miramos en el cielo toman la forma de algo que se aloja en nuestro cuerpo, pero que no lo entendemos. Me acariciaste sin tocarme y entre tus dedos se enredaron algunos sentimientos. Florecieron desde vaya a saber uno dónde, y entre silencios tomaron forma de algo como el amor. Me desperté y te vi a mi lado. Te conocí desde antes que hubieras llegado. No hacían falta presentaciones, creo en alguna otra vida ya nos habíamos amado. Es desde ese día que se prendió en mi cielo un sol nuevo. No es de fuego pero resplandece sobre el tiempo. Bajas a veces a dormir conmigo, comer caramelos y cantarme canciones de héroes antiguos. Otras veces me subes entre las nubes y desde ahí yo te observo, te escucho cuando tarareas versitos con rimas, y te veo extenderte entre tanto cielo. Me viniste a buscar ese día y te me uniste en el vuelo, eso me dijeron mis pensamientos cuando indagué sobre tus besos. Mis sentimientos me dijeron que yo te estaba sabiendo, desde antes, desde adentro. Sabía de tu aroma, sabía el alborote de tu pelo, sabía que existías, por eso dejé todo abierto.

 

30 abr 2015


 
Bendito el lugar y el motivo de estar ahí
bendita la coincidencia.
Bendito el reloj que nos puso puntual ahí
bendita sea tu presencia.

25 abr 2015

Casualidades

Me tomaste de la mano mientras apurabas el paso porque llegábamos tarde a la reunión. Una señora, encorvada y con bastón, tambaleó ante la situación. El perro que dormía contra el poste de luz, se sobresaltó y miró a la vieja. El mosquito que daba vueltas alrededor de las orejas del perro, se posó en uno de los costados y clavó su pico entre los pelos del can. Yo me sostuve entre tus dedos y apreté con fuerza. Fijé la mirada en tus rulos largos y alborotados moviéndose con el viento. Vos giraste la cabeza, me sonreíste con toda la cara y esquivaste los folletos que te estiró la mano de un repartidor. En la esquina, con el semáforo en rojo, un auto bastante moderno hacía rugir su motor, quizás apurando al verde para poderse disparar. Por la senda peatonal, apenas marcada, una nena cruzaba a los saltos, de línea en línea, mientras que su mamá le gritaba que dejara de pelotudear porque la iban a pisar los autos. Tu celular empezó a sonar adentro de tu cartera. Quizás era tu jefe que ya había llegado y no te encontró esperándolo. Atendiste a los manotazos, revolviendo entre pañuelitos, billetera, llaves y otras porquerías que llevás todos los días en el bolso. - Si, estamos llegando, a una cuadra. No agregaste más nada, tampoco me volviste a mirar, pero sí que apretaste la caminata y casi, casi, que me hacés volar. Te mandaste entre una pareja que justo se dejaban de abrazar y frenaste el paso de un repositor que quería entrar las cajas en el supermercado. Creo que los miré a todos con cara de pedir perdón y me agarré con más ganas de esa mano que me llevaba - no fuera cuestión que entre tanto apuro me soltaras y me dejaras por ahí olvidada-. Llegamos con dos minutos de anticipación a la hora pactada. Pero tu jefe, por supuesto, había llegado con cinco. Y justo en ese momento, las nubes que estaban dando vueltas por el cielo, se corrieron dándole paso al sol que más brilló en toda la semana. Una bandada de pájaros abandonó uno de los alerces del parque de la otra cuadra. La alarma que se había activado en un auto estacionado, fue apagada con el sonido de dos prip seguidos. Y tu jefe me clavó la mirada.
Se hicieron las presentaciones: - Mario.- Josefina un gusto... como toda respuesta un silencio casi eterno. Casi, porque él mismo se interrumpió admitiendo con los ojos bastante abiertos, que no se lo esperaba. Emulando un insight recordó que tenía modales, abrió la puerta de vidrio del restaurant y nos hizo pasar. Ya me habías soltado la mano y caminabas en dirección a una mesa de cuatro bien ubicada en un costado. Nos sentamos al lado, Mario al frente tuyo aún con los ojos en mi cara. En el baño una señora se maquillaba con delineador barato y rimmel prestado, mientras que otra se lavaba las manos y no encontraba con qué secarselas. Un mozo con cara de no haber dormido durante tres días, dejó tres menú en el costado de la mesa y ahorrando toda palabra volvió atrás de la barra donde estaba, a mirar su celular. Entre nosotros tres no volaba ni una mosca, literalmente. 
- Bueno Mario, te escucho, había noticias me dijiste... Espero no te incomode que haya venido acompañada...
- No hay problema Rocío, solamente quiero ver que entendí bien... ¿Josefina es tu...?
- Novia, si. Pensé que sabías.
Me sentí algo incómoda, pensé que la reunión era de negocios y no de asuntos personales. Pero ella había insistido mucho la noche anterior en que la acompañara. Me sumergí en la carta y repasé tres veces las variedades de pizza... qué barbaridad los precios de este lugar, es un bar de mala muerte para cobrar tan caro una muzza. El mozo apareció por encima de la carta con cara de querer saber qué íbamos a pedir. ¿Para qué usar las palabras si con una mirada podía decir todo?. Anotó en la libretita tres café grandes y dos tostados. Creo, pero creo, no estoy segura, dijo entre dientes que enseguida estaban.
Mario metió su mano en la campera y tanteó la billetera y celular mientras que con demasiada atención pretendida, examinaba el mantel con una mancha vieja de café en el borde. Vos me miraste inquisidora, y te respondí con media sonrisa de tranquilidad. Por debajo de la mesa te acaricié la rodilla para confirmarte que estaba todo bien y entendiste mi señal con ese suspiro livianito. 
- Bueno en realidad no era sobre el trabajo la reunión... quería más bien conversar con vos, conocerte un poco más. ¡Pero nos adaptamos entonces y las conozco a las dos ya que estamos!
Y se dio inicio por primera vez en el día, al uso fluído de las palabras. La señora que tomaba un submarino en la mesa del frente, leía el diario y hacía caras muy raras. Yo no podía interpretar si eran noticias buenas o malas. En la tele pasaban títulos de la farándula porteña, con solo mirar un poquito alrededor me di cuenta que a nadie le interesaban, y me pregunté, una vez más en veintiséis años, porqué los bares tienen la tele prendida en canales que nadie mira. Vos sonreías apenitas mientras conversabas distendida. Esos rulos que tanto me gustan jugaban divertidos entre tus orejas cada vez que vos los corrías de tu cara.
Y así pasó la mañana. Supe más de los chismes de tu oficina, Mario supo que sos lesbiana. Vos conociste un poco más de su vida privada. Y entre los tres pasamos casi dos horas de oraciones intercambiadas. Que al principio eran como tímidas, pero que se soltaron y se conocieron entre ellas. Tomaron diferentes tonalidades y algunas incluso fueron de tenues carcajadas. Supimos entonces muchas cosas: nosotras supimos ser una pareja consolidada y tu jefe, una persona extremadamente apasionada, cosa que vos no sabías, mucho menos te lo imaginabas - así como el tampoco se esperaba semejantes noticias sobre tu vida privada-. 

Entre esas pasiones que Mario tenía, estabas vos, la secretaria que mas le interesaba de todas las que trabajaban en la firma. Él había estado pensando durante dos semanas si invitarte un café o no, Su mejor amigo le había dado ánimos diciéndole que no perdía nada con intentarlo, y que la idea de tomar algo con vos, podía abrir puertas que él consideraba cerradas. Tardó otras dos semanas en concretar la invitación, y por fín, ayer se animó. Antes de que te fueras te llamó a su oficina y en tono amistoso pero sin perder la seriedad de su jerarquía, te ofreció encontrarse hoy, a esta hora, acá, para conversar un poco sobre el trabajo. Tan ingenua y confiada aceptaste creyendo que algún cambio de tareas te esperaba, aceptaste enseguida y corriste a casa para decirme que posiblemente te iban a dar un ascenso, que necesitabas que te acompañara. Pobre Mario. Él quería invitarte a salir otra vez, quizás de noche, para después acompañarte a tu casa y despedirse con un beso en la puerta. Si, pobre, él te mira con los ojos que brillan esperando que le devuelvan esa mirada. En su trabajo su personalidad avasalla las tareas, pero dejando atrás esas paredes, es un chico pequeño, inseguro y algo tímido, que espera que lo abracen antes de dormir y que le digan que van a estar para siempre tomándole la mano para caminar. Mario fue al bar con ganas de enamorarte aunque sea un poquito; y volvió a su departamento con ganas de llorar. Vos me llevaste a tu reunión de trabajo esperando ese nuevo puesto, y volvimos conversando sobre lo piola y distinto que es tu jefe fuera del trabajo, estabas algo desilusionada, pero animada de haber aclarado tu orientación con el líder de la manada. 
Y en una isla del caribe, una de esas porciones de tierra perdidas entre tanta agua, que casi no figuran en el mapa, una mujer ni tan jóven ni tan vieja, tejía un techo de pajas, pensando para sus adentros, que más tarde quería tomarse un trago hecho de bananas. Y a veces las situaciones no tienen nada de sentido, pero sí que son complejas. Es que suceden tantas cosas en el exacto mismo momento en que uno está viviendo, que no alcanzan a veces las palabras para explicar porqué esa señora caribeña que está muy alejada de edificios, trajes, corbatas y lesbianas, tiene tanta vida como la de Mario que mira sin ganas el inicio de Facebook, tirado en la cama.

8 abr 2015

Quiero quejarme de la burocracia contando con tu queja de respaldo apoyando la mia.Quiero que nos cansemos de nuestros trabajos y deseemos mandar todo a la mierda e irnos al medio del monte o de mochileras al Machu Pichu. Quiero que me digas que te explotan en la oficina pero que a los cinco minutos digas que amas haberte recibido y poder trabajar de eso. Quiero que nos hartemos de putear contra un sistema que excluye y que mientras tanto me acompañes a comprar mi coca Zero. Quiero que me abraces mientras me decís que soy una pesada, y que tanta racionalidad nos impida decirnos te quiero. Quiero que me digas que tengo que cenar comida de verdad, pero que me traigas el huevo de Pascua más grande por error, y finalmente comerlo juntas con un té y un café con leche. Quiero que me pidas que te pase energías cuando ni siquiera las tengo, porque las invento. Quiero lo que tenemos, y quiero más. Te quiero.

7 feb 2015



Quiero darte un beso,
perder contigo mi tiempo...
Guardar tus secretos,
cuidar tus momentos.
Abrazarte,
esperarte,
adorarte...
Tenerte paciencia,
tu locura es mi ciencia!

22 ene 2015

"Its amazing the way that you think. Its the first time someone to say me that... Everytime that I ask someone what are u looking for in a relationship, they always say money, beauty, things like that...
They dont see more, beyond people, they just see the outside, and its very nice that you see beyond someone, its nice. For me, I choose once to be my self with others.. I want to talk about differents topics... I want to know what are u thinking, or what you think about, I dont know, universe maiby? if you believe in life after death... I want someone who can be their self with me."

Me habló y me llegó al corazón

19 ene 2015