18 jun. 2011

Cuando aprendemos a desear, descubrimos también la habilidad para disfrutar. Gozar profunda y plenamente de lo que tenemos, aquí y ahora, es uno de los grandes secretos de la felicidad. Al volver la mirada hacia los aspectos de nuestra vida que están plenos y realmente nos gratifican, descubrimos que tenemos muchas razones para ser felices. Pero claro: hay que darse tiempo para mirar, para asombrarse y para advertir que la felicidad ya es nuestra compañera de ruta. Cuando te detengas y veas que en tu vida hay muchas buenas razones para estar agradecido, ese día habrás descubierto que en tu vida ya habita la felicidad.

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