9 feb. 2011

En la vida tenemos que hacer pequeños y grandes esfuerzos. Todo depende de la medida en que deseemos eso a lo que queremos llegar o lograr. Cuando el deseo es grande, no importa el esfuerzo que se hace, cuando el deseo no es tan importante, el esfuerzo se queda a mitad de camino y nos dejamos llevar por otras cosas que creemos más urgentes. Ser conscientes de lo que queremos, nuestro objetivo y lo que eso implica, es lo que nos va a motivar a poner todas las energías en eso. Lo que aparezca en el camino, que nos atraiga un poco más, que nos distraiga en realidad, que nos quite la atención, a veces puede ser necesario como un recreo, pero la mayor parte de las veces es bueno recordar y retomar la mirada al objetivo principal. Esas pequeñas distracciones pueden disminuir nuestro esfuerzo, retrasarnos en nuestra meta, llevarnos a un camino erróneo. Pero en definitiva siempre somos nosotros mismos los que elegimos que camino vamos a tomar, y hacia donde vamos a mirar. Hoy elijo mirar hacia adelante, recuerdo mi meta, mis metas, tanto en salud, y estudio, todas las distracciones, elijo tomarlas como lo que son, simples miradas al costado que no deben interferir en este camino. Y cada obstáculo que de aquí en más aparezca, y todos los que antes han aparecido, bienvenidos sean, logran que mi camino sea más provechoso.

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