20 nov. 2010

Cuando te detenés a mirar el mundo, a observar la belleza que nos rodea; cuando amás a un chico; cuando reís hasta que no podés más con tus amigos; cuando hacés lo que amás hacer; cuando viajas a un lugar que no conoces; cuando escribís una canción; cuando se te acelera el corazón ante una mirada; cuando hacés el amor... te sentís vivo.
Pero no es solo la felicidad la que te hace sentir vivo, sino saber que dejas un testimonio de tu vida. Saber que cuando ya no seas, algo de vos seguirá vivo en los que vendrán. Pero si sabés que no hay futuro, que nada de lo que hagas, ningún legado que dejes, ninguna contribución que hagas, te va a sobrevivir; si sabés que todo se termina... ¿es posible sentirse vivo? 
Las cosas que nos hacen sentir realmente vivos son las cosas que vencen a la muerte, las que perduran en el tiempo. Porque el éxtasis, la felicidad, es trascender. En ese momento cuando todos somos eternos. Y estamos vivos de verdad.
De todas las formas de egoísmo, la peor, es no pensar en los que vendrán. Sin ellos, sin la noción de que la vida es un ciclo sin fin, nada tiene sentido. Te sentís vivo no cuando la vida pasa, sino cuando vos pasas por la vida. Cuando perdés el miedo a morir, y a vivir. Te sentís vivo cuando sabés que cada momento es único, irrepetible. Cuando sabés que nada empezó con vos, y nada terminará con vos. Solo sabiendo que habrá un mañana es que podremos vencer a la muerte, y sentirnos vivos!