17 jul. 2010

La Furia y La Tristeza



En aquel reino mágico era un caluroso verano. La furia y la tristeza se disponían a tomar un baño en una bella laguna de intenso color azul. Las dos se quitaron sus vestimentas y entraron desnudas en sus aguas cristalinas. La furia, siempre impulsiva, se lanzó velozmente sin pensárselo dos veces. Y de la misma manera que entró, salió como un rayo de sus aguas... Pero la furia, además de impulsiva, es ciega y no distingue con luz suficiente la realidad de las cosas. Así que, al salir, se vistió por descuido con la ropa de la tristeza. Y sucedió que la tristeza, siempre dispuesta a quedarse en el lugar donde está, terminó su baño y con mucha calma y pereza no encontró otra ropa que la de la furia. Si hay algo que a la tristeza no le gusta es caminar desnuda, así es que se vistió con ella. Cuentan que desde entonces, quien se encuentra con el traje de la furia, de apariencia cruel, ciega y terrible, termina descubriendo que bajo ella está escondida la tristeza.

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